Distopy

an imaginary place or state where everything is as bad as it possibly can be

Objetivo: el pasado

October 9th, 2007

¿En qué se parecen entre sí los fundamentalismos? En que se fijan como objetivo reconstruir formas de vida e instituciones del pasado y argumentan que el único futuro auténtico es aquel que le hace a uno continuador, no de las ideas del pasado, sino de las formas de llevarlas a cabo que tuvieron nuestros antepasados.

El nacimiento de una nueva idea produce en sus creadores y seguidores un sentimiento de euforia intelectual semejante al producido por la aparición de un nuevo amor. Durante el periodo de euforia se vive dicha idea con un sentimiento de autenticidad que nunca será superado, producido en parte por la presencia física de los fundadores.

Los primeros herederos intelectuales de los fundadores tratan, especialmente a la muerte de estos, de recopilar el conjunto de ideas enseñado por los fundadores con el objetivo de que nada se pierda. Esta etapa también suele caracterizarse por la emoción hacia las ideas originales que los herederos coleccionan, categorizan y atesoran. Esta “vuelta a los fundamentos” tiene como objetivo legar a la posteridad en forma ordenada los fundamentos de la doctrina.

El tiempo pasa y los herederos de los herederos consiguen extender la influencia de su idea de forma que muchas personas la aceptan. Extender una idea tiene como efecto secundario que se pueden crear interpretaciones locales de las ideas recibidas, y esta situación no suele gustar a los herederos de los herederos, que suelen entonces decidir cerrar el catálogo de ideas recibidas e imponer dicho catálogo terminado como única ortodoxia posible, y es en este punto donde la organización (sea política o religiosa) se comienza a radicalizar y pasan de ser amantes de los fundamentos a ser fundamentalistas. Las personas encargadas de administrar estas ideas ya no hace falta que sean sabias. En este punto de la historia de las organizaciones no se necesitan pensadores sino policías. La misión vital de los herederos de los herederos no es la difusión de ideas sino la defensa de la ortodoxia, y para dicho fin crean instituciones cuyo fin sea velar por que las ideas que defienden se mantengan sin contaminación de las ideas del presente, que sistemáticamente se consideran perjudiciales y contaminantes.

Por último, cuando la extensión de la idea es máximo y se acapara poder, se hace más necesaria la defensa de la ortodoxia del pasado por lo que el fin comienza a justificar los medios y asistimos al uso de la violencia en sus distintas versiones. Antiguamente se usó violencia física, pero dado que en algunas sociedades hoy ha violencia física no es aceptada, se usa violencia sicológica para evitar disidencias. Se anatematiza el modo de pensar de todo el que no piense como es aceptado. El lenguaje se radicaliza para describir en términos peyorativos a los que piensan distinto, y para alabar a aquellos que comulgan con las ideas aceptadas. El mundo queda dividido en la mente de los seguidores entre “nosotros” y “los demás”.
Llegado este punto de represión del pensamiento sucede una escisión dentro de las filas de dicha organización y esa pequeña banda de disidentes, emocionados por haber descubierto la verdad en medio de la decadencia, tratará de organizarse y extenderse. Si tienen suerte lograrán convertirse en algo que interese a mucha gente y repetirán el ciclo de proyectarse hacia el futuro imponiendo el pasado.

El dolor de la lucidez

October 9th, 2007

Transcribo aquí un fragmento de la película “Lugares Comunes”, de Adolfo Aristarain, que contiene referencias a una distopía: llegar a la lucidez causa dolor. No se suele ver con agrado a la gente que escucha argumentos con espíritu crítico, a los que exigen una demostración de las verdades aceptadas. Y tampoco es tan común encontrar maestros que enseñen a pensar en lugar de adoctrinar. Y sin embargo estas cosas son imprescindibles para conseguir la lucidez que nos permita llegar a la verdad. O al menos llegar a la pregunta que apunta a la verdad y seguir su dirección.

Fernando: Guarden los apuntes. No vamos a hablar de Rayuela. Terminen de leerlo los que no lo hayan hecho y léanlo bien, no se dejen engañar por la forma o por el humor de Cortázar: es la historia de amor más desgarrada que conozco.

Mientras habla se levanta de su asiento y se acerca a la primera fila de alumnos.

Fernando
: ¿Alguien tiene un cigarrillo? Y fuego. Gracias.

Se lo dan, sorprendidos. Lo enciende mientras vuelve a su tarima, sin dejar de hablarles. Algún alumno pregunta si a partir de ahora se puede fumar. Fernando asiente con un gesto.

Fernando
: Espero que sientan el mismo placer que sentí yo al leerla. Si no les mueve un pedo, los que se joden son ustedes.
Cuando termine el año casi todos serán profesores. De literatura no saben demasiado, pero es suficiente para empezar a enseñar. Eso no es lo que me preocupa. Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también, el método para entender, analizar, razonar y cuestionar una información.

Algunos alumnos lo escuchan con atención. Otros están obviamente distraídos o abstraídos en garabatear las hojas de un bloc de apuntes.

Fernando
: Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, dogmas religiosos o doctrinas políticas, sería saludable que se dedicaran a otra profesión, a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo antes de entrar al aula.
No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, no sirve. Lo que se impone por la fuerza se rechaza y en poco tiempo se borra. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria en qué año nació Cervantes. Pónganse como meta hacerlos pensar, que duden, que se hagan preguntas. No los valoren por las respuestas, las respuestas no son la verdad, buscan una verdad que siempre será relativa. Las mejores preguntas son las que se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas ya son lugares comunes, pero no pierden vigencia: Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué. Si en esto también aceptamos eso de que “la meta es el camino”, no nos sirve como respuesta. Describe la tragedia, pero no la explica.
Hay una misión o un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha dado pero que yo espero que ustedes, como maestros, se impongan a sí mismos: despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites. Sin piedad.

Guión de Lugares Comunes (c) Adolfo Aristarain y Kathy Saavedra, basado en la novela El renacimiento de Lorenzo F. Aristarain
(c) 2004 Ocho y Medio, Libros de Cine

Los enemigos en casa

August 19th, 2007

Dos ejemplos de cómo manipulan a la gente dos telepredicadores que tienen tanta vehemencia como ignorancia.

El primero trata de convencer a su auditorio de que no dejen a sus hijos jugar con videojuegos con esta línea argumental: “Los japoneses descubrieron que jugar en la máquina del Nintendo, por la sensibilidad de la luz, y por fijar la vista en la línea magnética y electrónica del Nintendo, por la velocidad de ella, producirá epilepsia incurable en la vida de tu hijo.“.

El incidente al que se refiere este hombre se describe así en la Wikipedia en el artículo Pokémon: “El 16 de diciembre de 1997, un capítulo titulado Dennou senshi Porygon(o en español, Guerrero computarizado Porygon) del show de Pokémon causó que jóvenes en Japón tuvieran convulsiones. La Agencia de la Defensa Contra Incendios de Japón reportó que 685 personas afectadas tuvieron que ingresar a los hospitales de 30 prefecturas al día siguiente. Dicen que el fenómeno se repitió cuando un noticiero mostró la escena (es sólo un mito, debido a que se destruyó todo el material después del incidente). Se había descubierto que el cambio rápido entre los colores rojo y azul en la escena que causó las convulsiones es una reacción de una forma de epilepsia llamada epilepsia fotosensitiva. La Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU y agencias similares en países Europeos ya sabían que usar la televisión de este manera podía causar epilepsia y ya habían prohibido la sumamente alta frecuencia de cambios de colores en sus países hace varios años.“.

Intentando combatir los videojuegos, el predicador usa los casos de epilepsia fotosensitiva producidos por ver en la televisión unas escenas de la serie de dibujos animados Pokemon, algo que no tiene nada que ver con los videojuegos. Pero al auditorio le da lo mismo. Cuando alguien está manipulado no quiere escuchar un argumento para sopesarlo y formarse opinión, quiere escuchar a “los suyos” hablar contra “los enemigos”. Quiere una arenga, que, como define el diccionario de la Academia es un “discurso pronunciado para enardecer los ánimos”.

Pero lo interesante del sermón, dado que el telepredicador quería arrimar el ascua a su sardina teológica, es que convierte la epilepsia fotosensitiva en un coordinado ataque de demonios.

El argumento del predicador es que los demonios están interesados en producir epilepsia y tumores malignos en la mente de los niños mediante los “nintendos” (videojuegos), y el predicador nos abre los ojos a este ataque para que podamos defendernos. Escuchen…

Sin embargo los “demonios” no tienen nada que ver con esto. Según se informó recientemente en algunos medios, un vídeo en el que se presentaba el logotipo de la candidatura olímpica de Londres 2012 también causó epilepsia: “La sociedad Charity Epilepsy Action presentó doce casos de personas que tuvieron ataques de epilepsia fotosensitiva mientras veían el vídeo (dura cuatro segundos y muestra a un nadador zambulléndose en una piscina y que intercala muy rápidamente los colores rosa, azul, verde y naranja)“.

El segundo manipulador ataca la evolución de las especies acusando a los que la enseñan de ser “unos cuantos hombrecitos, mentirosos, sabelotodo, inventores de falacias“, y defiende su postura con el argumento de que “el mono y la mona producen monitos hasta hoy“. Como muy bien sabe casi todo el mundo, una falacia es una forma de argumentar en la que la conclusión no se deriva de las premisas. La premisa es que hoy en día “el mono y la mona producen monitos”. El “razonamiento” implícito del niño es que las cosas que vemos hoy llevan siendo así desde el principio de los tiempos, y la conclusión a la que llega es que, dado que desde el origen de la vida ningún organismo ha cambiado, la evolución de las especies es falsa. La conclusión no se deriva de las premisas, por tanto este argumento es una falacia.
Les recomiendo que escuchen la línea argumental de este “hombrecito sabelotodo”…

Es preocupante ver que la gente se toma en serio a estos indivíduos, y aceptan como ideologías lo que no son otra cosa que simples falacias y arengas. El cristianismo no necesita enemigos, los tiene en casa, como diría Lope de Vega, y por eso ya se encargan los propios “cristianos” de alejar a la gente de la figura de su fundador, que nunca necesitó usar falacias para congregar a la gente.

Flotadores

August 7th, 2007

Cuando comencé a trabajar programando ordenadores en la administración, el grupo de personas dedicadas a desarrollar aplicaciones informáticas para el control de las obras públicas y el agua era muy superior al número de personas dedicadas a mantener en funcionamiento el gran ordenador central en el que lo hacíamos, un venerable y querido Univac 1100.

Tiene mucha lógica que fueramos muchos más programadores que administradores de sistemas, ya que si una máquina necesita mucho más trabajo para mantenerla en marcha que para obtener un uso útil de ella, es una máquina ineficiente y estorba el funcionamiento de la empresa en la que se instala.

Es el caso de cualquier electrodoméstico. Sus usuarios son muchos más que los que lo administran. Si para que la televisión estuviera lista cada día hicieran falta tres personas de las cuatro que componen la familia, sería un electrodoméstico inútil. Lo normal es que nadie se preocupe de “administrar” (usando jerga informática) la televisión, tan solo de usarla. Solo cuando se avería se llama a un “administrador” para que vuelva a ponerla en funcionamiento.

La informática debería de aprender mucho sobre el modelo de uso de los electrodomésticos. En la organización en la que trabajo ahora el número de administradores de sistemas que se encargan de que los sistemas funcionen es muy superior al número de programadores que se encargan de elaborar aplicaciones útiles para los fines de la organización. Esto es exactamente lo contrario de lo que debería ocurrir. No es normal que la mayoría de la inteligencia de una organización se dedique a mantener en marcha una compleja maquinaria y solo unos pocos traten de darle uso.

Esta situación de la informática actual es una excelente metáfora de lo que ocurre en las organizaciones basadas en ideas, tales como los partidos políticos o las religiones. En lugar de dedicar su inteligencia a buscar usos para los principios en los que se basan, se dedican principalmente a mantener viva su estructura organizativa, combatiendo la disidencia interna, atacando a las organizaciones que difieren de ellas, y elaborando interesados estatutos y dogmas. Mientras tanto la gente normal, los “usuarios”, seguimos reclamando que estas organizaciones sean de utilidad pública en lugar de servirse a si mismas.

Las organizaciones políticas debían reflexionar acerca de la expresión “servicio público”, especialmente de la palabra “servicio”, que implica la existencia de alguien a quien se sirve, y a quien se considera superior por tener que darle cuenta de cómo se efectúa el servicio. Los ciudadanos hemos “contratado” unos servidores que tan solo quieren asegurar su posición y se les ha olvidado que aquí estamos nosotros esperando a que nos sirvan.

Las organizaciones religiosas debían, a su vez, de reflexionar acerca de su verdadera misión. La misión de las religiones es educativa, y, por tanto, debían de inspirarse en la mejor institución que se ha creado para llevar a cabo fines educativos: la universidad. ¿Se imaginan ustedes a una universidad indagando en la vida privada de sus licenciados para verificar que lo que hacen sea “correcto” desde el punto de vista del rector actual? ¿Se imaginan ustedes a una universidad que nunca le licenciara, sino que le tuviera constantemente estudiando las mismas asignaturas una y otra vez, alegando que es la mejor forma de estar al día? Una universidad así jamás produciría licenciados, sino que tendría estudiantes eternamente. No sería una universidad práctica para el resto del mundo, sino solo para satisfacer los deseos de poder e influencia de su rector, presumiento ante el resto del mundo de ser la universidad que más alumnos tiene. Las religiones actuales no producen personas útiles a la sociedad y libres para elegir cómo usar el conocimiento que les han dado, sino que producen personas infantilizadas, totalmente dependientes de los ministros religiosos para decidir lo que pueden y no pueden hacer. Son eternos alumnos de un perverso sistema educativo que nunca los licencia, sino que les obliga a repetir curso como si se tratara de una condena eterna.

Si usted se repasa los principios en los que se basan las instituciones actuales, tanto políticas como religiosas, descubrirá joyas del pensamiento elaboradas por sus fundadores, y que sus herederos intelectuales de la actualidad no han sabido administrar, y me temo que ni siquiera comprender. Vivimos en una época poco reflexiva, sin debate intelectual de altura, que no prestigia el mundo de las ideas, que es el flotador que nos permitiría sobrevivir ideológicamente. Me aterra ver que los almacenes de flotadores están en manos de verdaderos idiotas que llevan años preguntándose para qué sirven.

La frase del título es de Walter Benjamin, un conocido traductor y filósofo, y la primera vez que la leí no supe interpretar si citar a alguien sin comillas, sin usar sus mismas palabras, ni siquiera reconocerle como autor, era bueno o malo. Me parecía que hacer eso era apropiarse de algo ajeno. Sin embargo con el paso del tiempo he llegado a la conclusión opuesta: citar sin comillas es la forma natural de relacionarse con las ideas que nos rodean.

Nuestras ideas, las que consideramos propias, las que creemos que se nos ocurren, son el producto resultante de la destilación de nuestras lecturas, nuestras conversaciones, las películas, conferencias, sucesos que hemos presenciado o las conversaciones disfrutadas. Creo que al exponer una idea personal estamos citando sin comillas a todas aquellas personas que nos han influido dejando en nuestra mente su pequeña aportación, pero no los citamos literalmente, ya que antes de reformular su idea la hemos mezclado con nuestra experiencia y con otras influencias de tal forma que la mezcla es única, personal. Cada una de las ideas-ingrediente queda irreconocible como tal, pero el producto final tiene su aroma, su estilo.

Cuando reformulamos en el siglo XXI una idea de hace dos mil años no podemos, no debemos, enunciarla sin transformarla. Los grandes maestros no suelen enunciar dogmas que no admiten réplica, sino ideas que pueden durar siglos gracias a que otros grandes maestros del presente saben adaptarlas a nuestra época. Lo contrario, tratar de reducir nuestra mente para adaptarla a una idea supuestamente incambiable del pasado, es peligroso y frustrante, porque nos despoja de aquello que nos hace humanos: la creatividad, el progreso, la mejora.

Nadie baja dos veces a un mismo río, como dijo Borges que dijo Heráclito. Es frustrante ver que algunos se acercan al mundo de las ideas pensando que las cosas no cambian, que eres el mismo cada vez que bajas al rio. Yo he dejado de frecuentar rios que se empeñaban en hacer pasar delante de mi el mismo agua vez tras vez. Vivir en un mundo cambiante es solo para valientes. O para los que son suficientemente inteligentes como para saber utilizar hoy las ideas del pasado.

78%How Addicted to Blogging Are You?

Mingle2 - Online Dating

Caricaturas

May 18th, 2007

Si me pidieran que localizara a alguien y toda la información que me dieran sobre él fuera una caricatura hecha por un artista, mi trabajo sería mucho más complejo que si me dieran una fotografía de la persona buscada. A partir de la caricatura tendría que imaginar los rasgos reales deshaciendo las exageraciones que el artista hubiera dibujado, lo cual pudiera llevarme a nuevas deformaciones del original en lugar de a una mejor aproximación a la realidad. Si conocemos a alguien personalmente o estamos familiarizados con su cara por fotografías o televisión, y luego vemos su caricatura, reconocemos enseguida qué rasgos han sido elegidos para dibujarla, y qué rasgos han sido omitidos. La esencia de las caricaturas es la exageración y la distorsión. Si un familiar suyo desapareciera, usted no mostraría a la gente una caricatura del desaparecido para preguntarles si le han visto, mostraría una foto, un detallado primer plano.

Casi todas las ideas “serias” han sido objeto de deformaciones y exageraciones, las cuales se han tratado de constituir en ideas por si mismas. La medicina ha sido caricaturizada mediante el curanderismo, la astronomía mediante la astrología, y la química mediante la alquimia. Ahora sabemos por qué no se curaban las enfermedades mediante bailar una danza alrededor del enfermo, o por qué no se pudo transmutar ningún metal en oro: estábamos buscando la realidad mediante una caricatura de ella.

El problema es cuando las ideas originales se pierden por la mayoritaria difusión de su caricatura. Es entonces cuando surgen las crisis de ideas y valores: surge nuestra hambre de realidad porque la caricatura no nos alimenta.

¿Es la política que se ejerce actualmente una caricatura del sentimiento de servicio público?

¿Es la religión cristiana actual una caricatura del cristianismo auténtico?

¿Son los partidos políticos una caricatura del trabajo en equipo?

Si desaparece el original, desaparecen las referencias. Hay que hacer algo para que las ideas que merecen la pena no se deformen, para que se mantengan vivas y convivan con sus alternativas deformadas. Ray Bradbury ya dió con la solución en su novela “Fahrenheit 451″. En dicha novela se escenifica una distopía terrible: los gobiernos prohiben los libros porque, aseguran, su lectura produce angustia e infelicidad. Por ello las brigadas de bomberos, sin trabajo desde que las casas se construyen con materiales no inflamables, se dedican a quemar los libros y detener a aquellos que los poseen. La gente que no desea que los libros mueran idean un plan infalible. Se dan cuenta de que se puede quemar el soporte de las ideas, pero no se puede quemar una idea, asi que deciden memorizar los libros para que la desaparición del papel con el que están escritos no suponga la desaparición de las ideas que contienen, y consiguen alojar las ideas en la mejor caja fuerte posible: la mente humana.

Revoluciones y sueños

May 16th, 2007

Si las revoluciones son consecuencia de los sueños, ¿qué provoca que soñemos con una situación mejor que la que vivimos? Este es el asunto del que trata Luis García Montero en su poema “Compañero” (”Habitaciones separadas”, Ed. Visor).

A casi todos los reformadores de una ideología les mueve con igual potencia el dolor de las situaciones injustas que soportan y su deseo de vivir en una sociedad mejor. Cabría pensar que surge un reformador cuando se dan ambos ingredientes: un pensador utópico cansado de una sociedad degradada. Pero no. Normalmente el pensador utópico tiene la inteligencia necesaria para criticar su entorno pero carece del valor para enfrentarse a él y por tanto se limita a crear una ideología crítica, una base ideológica que alguien con más valor pero menos sutileza que él convertirá en arma para efectuar las reformas. La revolución sutil no existe.
Isaac Newton no se atrevió a publicar en vida los resultados de sus investigaciones sobre las manipulaciones que se habían hecho en la Biblia para justificar la doctrina de la trinidad por temor a las represalias (paradógicamente era catedrático del “Trinity College”). Finalmente su escrito vio la luz tras su muerte con el título “An Historical Account of Two Notable Corruption of Scriptures”. A Newton le sobraba inteligencia para no copiar los errores de su íntimo amigo William Whiston, que llevado del arrebato propio de quien sabe que tiene razón, publicó sus hallazgos sobre las mismas manipulaciones que Newton descubrió y fue expulsado de su cátedra en Cambridge. ¿Quién hizo mejor? ¿Newton documentando sus críticas en textos que mantenía ocultos o Whiston que las aireaba públicamente? ¿Es mejor ser un oculto quintacolumnista o un rebelde declarado? ¿Es más útil combatir como infiltrado o como enemigo?

Quizás las respuestas estén ocultas en el poema de García Montero. Quizás no sea tan importante averiguar dónde acaban las revoluciones, porque los herederos de los reformadores suelen desaprovechar las ideas que reciben, sino dónde empiezan los sueños. Es fascinante la capacidad que tenemos para convertir el dolor en sueños.

Cada cual tuvo entonces un origen distinto

Yo sé dónde acabaron nuestras revoluciones,
¿pero dónde empezaban nuestros sueños?

Si empezaron por culpa del dolor,
hay motivos recientes para seguir soñando.
Si empezaron por culpa
de nuestra envenenada estupidez,
puedes seguir soñando,
pues también hay motivos.

La verdad interesa

May 14th, 2007

Harry G. Frankfurt es un profesor emérito (nació en 1929) de filosofía de la Universidad de Princeton. Uno de los temas que más le preocupan es la “filosofía moral”, término que tiene como sinónimo la palabra “ética”, y que trata sobre los valores y costumbres de una persona o de un grupo, es decir sobre sus conceptos de lo que es bueno y malo, correcto e incorrecto y sobre el sentido de responsabilidad.

En 1986, Harry Frankfurt escribió un pequeño ensayo titulado en inglés “On Bullshit”, y que en español se subtituló “sobre la manipulación de la verdad”, que pasó desapercibido para la mayoría de la gente. Sin embargo, dicho ensayo se volvió a publicar en 2005 y fue un éxito de ventas.

¿Qué ha ocurrido para que un libro sobre la manipulación de la verdad sea un éxito de ventas en 2005 y pase desapercibido veinte años antes?. Todas las personas tienen preocupaciones morales, y al hablar de moral no estoy hablando de sexo, como advierte Savater en su “Ética para Amador”. Las preocupaciones morales de una persona que vive en 2005 tienen mucho que ver con la manipulación de la verdad, ya que la mentira, la falsificación de realidades, la falta de límites respecto a lo que es correcto o incorrecto en la conducta de individuos con poder se ha instaurado en nuestra sociedad.

En medio de estas circunstancias no es de extrañar que un libro sobre filosofía moral sea un bestseller. En tiempos de crisis morales, el mundo de las ideas, del pensamiento, es el refugio en el cual buscar explicaciones. Tenemos tal hambre innato de verdad, de vivir en un mundo real y no en uno ficticio, que cuando se nos pone a dieta de realidades sacamos toda la artillería ideológica de la que disponemos y empezamos a contraatacar. No es casualidad que en los últimos años el cine documental haya resurgido con una fuerza imparable denunciando con todo tipo de estilos (cinematográfico o periodístico) las manipulaciones que desde el poder se predican con la pueril esperanza de que la gente las crea por confianza en las instituciones. Es absurdo pensar que la gente va a tener confianza en las instituciones si los que las dirigen no exhiben una moral a prueba de investigaciones. La confianza se genera, no se exige.

El contraataque ideológico contra las manipulaciones se ha reforzado con un arma impensable hace solo unos años: internet. Los blogs permiten a cualquier indivíduo hacer oir su voz, su versión sobre los hechos, con igual intensidad que la que tienen los medios oficiales de propaganda, por lo que la guerra ahora es entre iguales. Con la aparición de los blogs, disponemos en internet de todas las versiones sobre un mismo suceso, no todas exactas o imparciales, y nos toca a nosotros investigar, leer, meditar y quedarnos con la verdad, o con aquella versión que nos convence. Ahora no tenemos excusa para ser manipulados. Se ha terminado la época en la que los cuidadanos, los miembros de cualquier organización, son meros receptores de versiones oficiales sobre los acontecimientos. Ahora están disponibles decenas de versiones sobre todo lo que ocurre, incluida la versión que cuenta la verdad. El pajar es mucho más grande ahora, pero estamos más seguros de poder encontrar la aguja.

Proyecto Bakhtapur’07

May 9th, 2007

Acabo de reservar los billetes de avión para uno de los viajes que mñas me apetecía hacer últimamente. Voy a Bakhtapur (Nepal) a convivir 15 días con la gente de la BESS (Bakhtapur English Secondary School) y organizar hasta donde sea posible las clases de programación de ordenadores que quieren iniciar. Ya hablé de esta escuela en otro post anterior.

He mandado un email a Arun Chitrakar (mi contacto alli, uno de los profesores), para que me envíe un inventario de los ordenadores de los que disponen y ver de ese modo que material me conviene llevar. Planeo llevar material muy básico sobre conceptos de programación para poderlos usar en las clases y algunos CDs con Linux y OpenBSD para, o bien instalar, o bien usarlos como “live CD”, ya que quiero hacer las prácticas de programación usando alguno de los shell de Unix. Iré documentando aqui los preparativos de esta aventura.

De momento he conseguido buenos precios para los vuelos: Madrid-Qatar-Delhi-Kathmandu, y vuelta, por ¡670 euros!

Delhi-Kathmandu-DelhiMadrid-Qatar-Delhi-Qatar-Madrid